lunes, 30 de junio de 2014

Discurso de graduación





El pasado día 20 de junio tuvo lugar la ceremonia de graduación del alumnado de segundo de bachillerato. Dejamos aquí, a modo de recuerdo, el discurso escrito por Irene Ordóñez y leído por Marcos de la Luz. Mucha suerte a todos.


Como una vez dijo Indira Ghandi: “El mundo exige resultados. No les cuentes a otros tus dolores del parto... Muéstrale al niño”. Y así ha sido exactamente como hemos vivido estos seis años. Días de sufrimiento porque todos los exámenes estaban en la misma semana, porque no terminábamos los temas y teníamos el examen dos días más tarde. Esto y mucho más ha sido lo que nos ha hecho ser más maduros y saber cómo tener que organizarnos y repartir las distintas asignaturas, que al final ha dado resultado, y aquí estamos hoy viviendo de una manera u otra el día de nuestra graduación.


Recuerdo que entré en 1º de la ESO ilusionado pero a la vez con miedo, porque me adentraba en un mundo nuevo. Uno del que hablaban maravillas pero también barbaridades horribles. Pero a medida que íbamos avanzando todo se fue convirtiendo en horas con grandes compañeros, amigos y profesores que se convirtieron en nuestra segunda familia porque en parte han pasado muchas horas con nosotros y, al final, se han convertido en una grata compañía que no olvidaremos jamás. Algunos nos han enseñado a estudiar, otros a amar su asignatura y muchos de ellos a que reflexionemos sobre todo y que sepamos el por qué. Ellos han hecho mucho por nosotros y nosotros se lo agradecemos.


También he de recalcar que muchos de nosotros hemos tenido altibajos tanto a nivel académico como personal, que gracias a nuestros compañeros y profesores hemos sabido sobrellevarlos. Y sí, ellos han sido los que nos han enseñado a decir que todo irá bien y que nada ha de hacernos llorar, porque cada cosa pasa por alguna razón. Nosotros hemos aprendido que gracias a eso hemos luchado y hemos madurado para estar hoy aquí y decir: hoy me graduo y paso de una etapa más juvenil a una de madurez.


Podremos decir que el camino no ha sido fácil porque quien diga que estudiar no es difícil es que esa persona no ha estudiado y no sabe cómo nos sentimos cuando aprobamos la asignatura que más nos cuesta o la que odiamos. Esto nos da un valioso extra de motivación, que provoca que esa tarde de estudios se haga más amena y más “divertida”. La motivación es fundamental para un alumno tanto de enseñanza obligatoria como la no obligatoria:el bachillerato, que además de que lo hacemos porque queremos, es porque nos sentimos psicológicamente preparados para afrontar este gran reto.


Primero de bachillerato se convirtió en otro curso en el que debíamos emplear todos nuestros conocimientos sobre cómo teníamos que estudiar, organizarnos y demás porque habíamos elegido entrar en una de las etapas complicadas en nuestra vida. En este curso vivimos experiencias que han marcado un antes y un después en las relaciones con los compañeros porque, por ejemplo, en nuestro viaje a Canarias nos convertimos en una piña que lo pasó fenomenal en las discotecas, en el barco, en el avión y allá donde estuviera. Aquel viaje nos hizo uno y aunque al llegar aquí todos seguimos por caminos distintos, seguimos siendo la misma piña que éramos porque hoy, de nuevo, iremos a cenar todos juntos y lo pasaremos bien como en aquella ocasión todos unidos. Además hay que recordar que los bailes que hacíamos en Educación Física también nos unieron un poco más y nuestras relaciones mejoraron más, porque todo no iba a ser estudiar, ya que ante todo somos personas.


Y bueno, como no me quiero enredar mucho porque podríamos decir maravillas de estos años que ahora serán un feliz recuerdo, quiero agradecer a todos los presentes vuestra asistencia, y en especial a nuestros padres porque ellos han sido nuestros cimientos y los que han hecho que fuéramos construyendo nuestra casa que se terminará cuando acabemos nuestra carrera universitaria y encontremos trabajo. Ellos son los que han hecho que confiemos en nosotros y que jamás nos rindiéramos y sí, sin ellos no seríamos lo que somos. Gracias a los profesores por vuestra paciencia, vuestras broncas y vuestro cariño que nos han hecho crecer como personas y, sin más dilación, agradezco vuestra atención. Enhorabuena a todos mis compañeros.










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